De vuelta.

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Señoras y señores, cosas, instrumentos, fetiches, animales, entes, entas y sujetos inanimados, acabo de enterarme que levantaron la orden de arraigo sobre Laura Zúñiga ex "Señorita Sinaloa" de quien al menos todos han oido la historia de su detención en diciembre pasado, ocurrida Guadalajara, Jalisco junto a otros siete hombres, incluyendo su novio en posesión de un "sospechoso" arsenal de caceria (Vaya eufemismo). Visto que la mayoría de las interlocuciones que me han hecho mis compañeros, amigos, conexos y agregados han sido sobre esta bella muchacha (me vi tentado a agregar la palabra ingenua) me permito dejarles una nota que leí en el periódico Noroeste de Mazatlán del 28 de diciembre escrita por Arturo Santamaría López con un muy interesante recuento histórico de la relación entre las "bellas" y las "bestias" en Sinaloa.



Las reinas sinaloenses de los capos: una larga historia


Esa no sería la única ocasión en que los narcos se animaran a financiaran a candidatas a reinas del carnava.

Arturo Santamaría Gómez
28-12-2008
Periódico Noroeste, Mazatlán.






Aquí relato cuatro casos de reinas de belleza vinculados a grandes capos.
1. En 1988, Manuel Salcido, alias “El Cochiloco”, se empeñó en que Rosa María Zataráin se convirtiera en soberana del Carnaval de Mazatlán, pero el azar decidió que lo fuera Rebeca Barros de Cima, perteneciente a una familia de la alcurnia “pata salada”. Una flor escogida a la suerte y un apagón que dejó en penumbras el escenario de la competencia al momento de saber quién era la afortunada establecieron que la reina era la señorita Barros de Cima. Sin embargo, “El Gallo de San Juan”, como también era conocido Manuel Salcido, mediante varios de sus pistoleros, impuso que la joven dama que él promovía apareciera durante el desfile de los carros alegóricos por delante de la reina de las carnestolendas, violentando el ritual monárquico carnavalero. Aunque a medias, el capo hizo sentir su poder en la gran fiesta mazatleca.
Esa no sería la única ocasión en que los narcos animaran a financiaran a candidatas a reinas del carnaval. Hubo quienes gastaron millonadas invitando a cantantes de moda para que promovieron la candidatura de sus hijas, aunque no las hicieron ganar. Pero la verdadera joya de antología, en la que se mezclaron el poder de los narcos y el poder de las reinas del carnaval de Mazatlán, fue el secuestro de una de ellas. Esa fue una verdadera perla de la picaresca sinaloense.
2. Rocío del Carmen Lizárraga Lizárraga, a los 17 años, en el mes de febrero se convirtió en Reina del Carnaval de Mazatlán. A los 18 se “la robó” Francisco Arellano Félix, entonces dueño de varios negocios en Mazatlán, incluyendo la discoteca Frankie´O.
Noroeste publicó por primera vez las noticias del secuestro el 2 de junio de 1990: “En la familia de la bella reina del carnaval impera la desesperación y el desconcierto ...(la mamá decía que) estaba segura que no fue por voluntad propia, la obligaron”, escribió el reportero. El mismo día en la tarde, El Ovaciones, en la Ciudad de México, decía a ocho columnas con inmensas letras: “SECUESTRARON A LA REINA DEL CARNAVAL DE MAZATLÁN”. El domingo 3 de junio, en primera plana al igual que el día anterior, Fernando Zepeda, entonces reportero de Noroeste, informaba que los empleados del Frankie ´O habían recibido una llamada de su patrón en la cual les daba la noticia que se había casado “por la Iglesia y el Civil con Rocío del Carmen en Guadalajara”. “Ilógico”, dijo la familia de la reina. La misma nota del día 3 agregaba que unos familiares de la novia en la Perla Tapatía habían informado que en la radio se había anunciado que “La señorita Rocío del Carmen Lizárraga, Reina del Carnaval de Mazatlán, (había contraído) nupcias con el licenciado Francisco Arellano, con el consentimiento de los padres (...) “Por otra parte”, añadía el reportero, ayer familiares de Óscar Coppel, prometido de la reina, afirmaron haber visto a Rocío del Carmen en un lugar de Jalisco (no se precisa dónde por motivos de seguridad) quien les pidió con angustia que le dijeran a su novio que necesita ayuda”.
A Francisco Arellano a penas sí lo conocían, decía la familia. “Sólo en una ocasión fue recibido Arellano en la casa, cuando fue a presentar al boxeador Julio César Chávez...”. Alfredo Spigarolo, director del colegio donde estudiaba Rocío del Carmen, decía que “todos éramos culpables” del secuestro de la reina “porque no protestábamos y manifestábamos públicamente nuestra inconformidad” contra esos casos y porque los padres de familia permitían que los jóvenes se pervirtieran en “centros nocturnos” como el Frankie ´O. El jueves 7 de junio, la mamá de la reina decía que “sólo Dios era el indicado, el único que pondrá las cosas en su lugar”; consideraba “que tanto Rocío del Carmen como Óscar, su prometido, eran víctimas del destino”.
Cuando el mitote ya se había apoderado de la afiebrada atención de los mazatlecos, entre divertidos y angustiados por la suerte de la soberana, Rocío del Carmen con el más propio de los estilos monárquicos, les dijo el 13 de junio a sus súbditos mediante un “manifiesto real” publicado en un cuarto de plana de Noroeste:
“Yo, Rocío del Carmen Lizárraga Lizárraga, reina del Carnaval Internacional de Mazatlán 1990, me encuentro en estos momentos en esta ciudad y puerto de Mazatlán.
"(...) No quiero juzgar, ni señalar al hombre que será el padre de mis hijos, el que me dio su apellido y del que solamente he recibido atenciones, pues nunca he recibido un mal trato de su parte.
"Acepto con resignación el camino que me ha deparado el destino y si Dios me ha puesto en este camino, debo seguir.
Espero que con la bendición de Dios, de mis padres y de todos ustedes que llegaron a apreciarme un poco, logre ser feliz de alguna manera al final de mi camino”.
Ya convertida en señora de Arellano, Rocío del Carmen tuvo que abdicar de su trono para que fuera ungida Libia Zulema Farriols, quien había quedado como reina de los Juegos Florales y después se convertiría en Señorita Sinaloa.
A pesar de que Francisco Arellano había estado anteriormente en la cárcel, y que Mazatlán entero sospechara de sus negocios, había en los diferentes círculos sociales del puerto una mezcla de admiración, respeto, temor o indiferencia a sus actividades. A Francisco lo nombraron “Empresario del año”. Hábil publirrelacionista, el consorte de María del Carmen se hizo retratar por el pintor de las damas ricas del puerto y logró que su óleo se exhibiera en la galería del teatro Ángela Peralta, el más tradicional símbolo de la alta cultura sinaloense. En definitiva, el dueño del Frankie´O, amigo de Julio César Chávez, padrino de cuanto grupo preparatoriano o universitario de acercase, romántico “secuestrador” de la reina del carnaval e integrante del poderoso cártel de Tijuana fue un popular personaje de la vida porteña de los años 80. Poco menos de tres años después de la aventura peliculesca de su majestad, Rocío del Carmen, tal y como se dice en la jerga de la nobleza caranavalera, Francisco Arellano Félix desapareció del puerto con todo y su joven esposa. En mayo de 1993, Francisco fue apresado y enviado a Alamoloya. En 2008 fue liberado. La joven Reina del Carnaval de Mazatlán de 1990 desde entonces ha guardado el anonimato.
3. Otros dos casos más remotos los rescató la cadena de televisión estadounidense Univisión en 2007. Los pueden leer en su portal junto a otros.
“KENYA KEMMERMAND BASTIDAS, Señorita Sinaloa 1958 , el 5 de julio de 1966, fue encontrado su cuerpo sin vida en una de las habitaciones de su casa de playa en Casteldaccia al norte de la isla de Sicilia y muy cerca de la ciudad de Palermo. Tenía tan sólo 3 años viviendo en aquel país una vez que se casara con Vittorio Giancana, sobrino directo del capo de la mafia de la pequeña Italia de Chicago en Estados Unidos.
"Kenya Kemmermand Bastidas representó al estado de Sinaloa en Miss México 1958. Nació en Mazatlán y era hija del empresario de ultramarinos Crisanto Kemmermand y de Elizabeth Bastidas Urriolagoitia. Conoció a Vittorio Giancana en un viaje que ésta realizó a finales de 1960 a la ciudad de Chicago con motivo de una promoción turística del puerto mazatleco”.
”ANA VICTORIA SANTANARES fue Señorita Sinaloa 1967, era originaria de Los Mochis, su relación de todos sabida con el capo sinaloense Ernesto Carrillo Fonseca se hizo más evidente cuando por las calles de esta ciudad circulaban vehículos de prestigiadas marcas conducidos por esta bella mujer. Ana Victoria tenía sólo 18 años cuando se casó con Ernesto Carrillo y su relación matrimonial duró 4 años”.

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